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El sedentarismo pediátrico, una emergencia silenciosa « Diario La Capital de Mar del Plata

Resumen

Por Marcelo Solari La actual problemática de la sobrexposición de niños a las pantallas de diferentes dispositivos va mucho más allá de cuestiones que pueden afectar la visión o la postura corporal. A esta altura, recientes estudios han determinado que […]

El sedentarismo pediátrico, una emergencia silenciosa « Diario La Capital de Mar del Plata


Por Marcelo Solari

La actual problemática de la sobrexposición de niños a las pantallas de diferentes dispositivos va mucho más allá de cuestiones que pueden afectar la visión o la postura corporal. A esta altura, recientes estudios han determinado que esta generación padecerá numerosos problemas de salud en un futuro más o menos cercano.
Literalmente, “estamos criando a la primera generación de la humanidad que será menos saludable que sus padres”, tal cual sostiene el profesor Mariano Ferro en su libro “Analfabetos motrices” que será presentado este sábado.

La perspectiva, ciertamente, asusta. Por real y por abrumadora. ¿Cuáles son los estudios que avalan este diagnóstico? ¿Cuál es la responsabilidad de los padres en todo este contexto? ¿Hay soluciones posibles?
Todo eso y mucho más aborda Ferro, docente especialista en Educación Física y director del Instituto Superior de Educación Física del Club Atlético Quilmes.

El libro tendrá su presentación este sábado, desde las 18, en Villa Mitre (Lamadrid 3870), pero en la previa, el autor compartió una extensa entrevista con LA CAPITAL y ofreció su mirada sobre una temática acuciante, la cual necesita respuestas urgentes.

-¿La problemática de las pantallas es palpable pero nos pasa por adelante y no le prestamos la debida atención?
-Está muy presente en todos la problemática referida a las pantallas, sobre todo con los niños y la restricción del uso del teléfono en los colegios. Ya sabemos, está súper estudiado y hay miles de publicaciones al respecto sobre los efectos que provocan las pantallas en general y los teléfonos en particular, por el “scrolleo” y demás. Cómo afectan al cerebro de los niños desde el punto de vista cognitivo, emocional y vincular. Lo que no se está mirando o hablando tanto, es que cuando los nenes están usando el teléfono -algo que hacen durante la mayor parte del día-, están quietos. Desde hace unos años, se empezó a advertir que esta generación, puntalmente los nacidos entre 2010/2012, se criaron en un ecosistema sedentario, lo que pasa por primera vez en la historia de la humanidad.

-Es terrible eso de que esta generación será menos saludable que sus padres…
-El llamado de atención de los especialistas es que prevén que va a ser la primera generación de la humanidad menos saludable que sus padres. Y además, ya se sabe que es la primera generación de la humanidad que es menos inteligente que sus padres. Todos los cocientes intelectuales medidos (se hicieron varios trabajos en España con los ingresantes a los colegios secundarios y a las universidades), dieron más bajos. Todo es producto de lo mismo. Desde el punto de vista de la motricidad, se detectó, desde hace 15 años más o menos, que se perdió lo que se llama juego libre.

-¿Los chicos no saben jugar?
-No, sí saben. Lo que no saben es gestionarse. El juego libre es el juego espontáneo que nosotros hacíamos en la calle. Eso se perdió.

-¿No influyen en esa realidad los recurrentes hechos de inseguridad?
-No es tan así, porque los datos, a veces, nos matan un poco las teorías. Cuando empecé a escribir el libro me encontré con datos asombrosos. Esta es una problemática global y en todo el mundo hay organizaciones, gobiernos o personas que están enfocadas en lo mismo. ¿Cuál es el problema? Que estos pibes de hoy, dentro de 20 o 30 años pueden llegar a estallar el sistema de salud, tal como está estructurado. Niños y adolescentes en la actualidad están teniendo enfermedades que antes sólo estaban vinculadas a los adultos. Y algunas, a los adultos mayores: resistencia a la insulina, hipertensión, obesidad, pérdida de fuerza.

-¿Pero no es consecuencia también de ciertos temores?
-Ahí voy con el tema de la inseguridad. Se ha preguntado a la gente en las principales ciudades del mundo ¿por qué sus hijos no juegan más en la calle? Y el de Londres, el de Madrid, el de Copenhague, el de Manhattan o el de Buenos Aires, respondieron todos lo mismo: por la inseguridad. Entonces ahí hay algo raro. Porque la inseguridad tal cual la concebimos nosotros, según registros en todo el mundo occidental, ha bajado en los últimos 20 años.

-No sería el caso de Argentina…
-Cuando Argentina comenzó a medir el índice de delito (se mide en muertes violentas cada 100.000 habitantes), en el año 2000, había 10 muertes violentas cada 100.000 habitantes. Hoy tenemos 3,8. Es el país más seguro de América después de Canadá.

Mariano Ferro3

-Está bien, pero no necesariamente la inseguridad está relacionada con muertes violentas…
-Exacto. Pero se mide ese índice porque está muy vinculado al resto de la inseguridad. Es muy raro que en un país en el que hay muchos homicidios, no haya robos. Muchas veces, los robos no se denuncian, y por eso no se toman en cuanta para elaborar estos índices. Si yo le digo a mi hijo, que tiene 14 años, “empezá a moverte en bicicleta, ya sos grande”, él se va con la bici. Pero yo me quedo intranquilo. ¿Por qué? Porque lo que aumentó exponencialmente en los últimos años fue el acceso a la información. Entonces vos sabés que mataron a un tipo en La Matanza. Y lo viste 15 veces en la tele. En todo el mundo pasa lo mismo.

-Perfecto. Pero si salís a la calle y te roban, no quiere decir que te maten…
-Totalmente de acuerdo. La cuestión está en determinar hasta qué punto los adultos toleramos el riesgo en busca de evitar encierro de los nenes. Esa ecuación es muy importante porque una de las cosas que afronta esta generación no es sólo el tiempo que pasa frente a la pantalla, sino que tiene la particularidad de que vive encerrada. En la habitación en su casa, en el auto que lo transporta, en la escuela y/o en el club. Muy encerrada. De hecho hay un síndrome, descripto en el año 2005 y el cual menciono en el libro, que se llama Trastorno por Déficit de Ejercicio. Pero hay otro que se llama Trastorno por Déficit de Naturaleza. Se ven síntomas, que han sido estudiados, producto del poco contacto con el afuera. No la naturaleza de ir a escalar una montaña, solamente, sino simplemente de ir a un plaza. Están desiertas de nenes y los juegos se usan muy poco.

-¿Hay que enseñarles a los padres a vincularse con sus hijos?
-Se ha creado un ecosistema en el que los padres de esta generación han aprendido que fácilmente pueden hacer que los nenes dejen de ser molestos, algo que se aprecia a simple vista cuando uno va a almorzar o cenar a algún lado. Están todos calladitos jugando con un teléfono o una tablet. Los nenes, naturalmente, son irreverentes, mal educados, inquietos, molestos. Esa es la infancia.

-Es como que están inmovilizados por cadenas invisibles…
-Desde el punto de vista motor esto es muy preocupante porque son nenes que sólo hacen ejercicio estructurado. Van a la escuela o al club. Y como hacen ejercicio estructurado, todo lo que hacen en su vida es estructurado y está mediado por un adulto. Hay un adulto que les dice qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Han perdido la capacidad de autogestionarse. Mucho más, la capacidad de autogestionar su propia recreación. Eso les ha quitado creatividad intelectual y motriz. Esto se va a ver en poco tiempo. En lo deportivo ya se está viendo. Yo miro mucho deporte infantil y son nenes que obviamente pueden hacer deporte, pero se nota que no corren bien, saltan mal o son descoordinados, no tienen anticipación de jugada ni control motor adecuado para la edad que tienen. Todo eso genera lo que se llama barrera de competencia motora. Los sacás de lo que hacen habitualmente y no se animan a hacer otra cosa. Lo que se llama kinesiofobia (miedo a moverse en otros contextos). Ahí es cuando prefieren sentarse a jugar a la play station o agarrar el teléfono. Obviamente, es una serie de cuestiones que están claramente vinculadas al encierro, al uso del smartphone y, desde el punto de vista de este libro, a la falta de motricidad.

-Es verdad, los chicos de ahora no saben treparse a un árbol…
-Es el ejemplo que pongo siempre. El otro día, en una charla con la Sociedad Argentina de Pediatría, les preguntaba a los médicos: ¿Cuánto hacía que no iban por la calle y veían a un nene trepado a un árbol? No se ve. Cuando éramos chicos, era algo que hacíamos todo el tiempo. Esto también generó cuestiones accesorias muy interesantes. Nosotros, cuando estábamos jugando en la calle y trepábamos árboles o techos, tejíamos una red invisible en el vecindario que conectaba a los vecinos y todos sabían de quiénes eran hijos esos chicos trepados a un árbol para comerse una fruta, por ejemplo. Hoy, los vecinos del barrio casi no se conocen, entonces la percepción de las personas es de inseguridad, porque no conoce a los que viven en la misma cuadra. No se suele temer a lo que uno conoce, sino al revés.

-¿Entonces los padres también han/hemos tenido gran parte de la responsabilidad? Ya sea por miedo, inseguridad, sobreprotección…
-Pasa que la percepción respecto del delito está sobredimensionada. Pero es cierto que ha habido desidia por parte de los adultos, que han dejado de compartir tiempo de calidad con los nenes. Hay registros de niños que han llegado a permanecer frente a la pantalla del smartphone 10 horas por día. Es una locura. Hipócrates decía “la cantidad hace al veneno”. Y es verdad. Yo amo la tecnología, nos ha solucionado y facilitado un montón de cosas. Pero hay límites que no se deben cruzar.

Analfabetos Motrices

-¿Cuánto tiempo te llevó hacer el libro?
-Empecé en diciembre de 2024 y lo terminé en abril-mayo de 2025.

-¿Y fue una investigación en solitario o compartida?
-La hice solo porque yo ya había empezado a escribir cosas. Con un colega habíamos hecho una prueba piloto de un lugar de entrenamiento sólo para niños. En 2014 se hizo un posicionamiento global de entrenamiento de fuerza para niños. Al tener experiencias motrices tan pobres, no tienen fuerza. Pero eso no quiere decir que deban entrenar la fuerza de la misma manera que los adultos, porque los adultos pierden fuerza por otros motivos. Y mucho menos en el mismo contexto. Los gimnasios no están hechos para niños, sino que son espacios creados para adultos. Ni el contexto, ni las máquinas ni las metodologías son adecuadas para nenes. Los gimnasios para niños, son otros. En Argentina no hay. Nuestra experiencia piloto la hicimos durante dos o tres años y fue reveladora, porque nos encontramos con algo que no habíamos hecho, ya que siempre habíamos trabajado con adultos en el ambiente del gimnasio. Y es totalmente distinto con chicos. Eso también lo abordo en el libro. Cuando yo empecé a escribir, la problemática no estaba tan visibilizada. Explotó en 2025 por las pantallas, la vista, etc. Pero no se le da tanta relevancia a la cuestión motora, y estos nenes van a ser adultos muy poco saludables dentro de 20 años.

-El objetivo del libro es profundizar y visibilizar sobre esta problemática pero, ¿a la vez propone soluciones o caminos a seguir?
-Sí, por supuesto.

-¿Y cuáles serían? (risas) ¿O hay que leer el libro? (más risas).
-Las soluciones son muy simples y casi que ni las tengo que decir porque se pueden imaginar. Yo siempre digo que estos nenes de hoy no nacieron con una mutación genética, sino que están siendo criados por una generación de padres a los que les pasó (o nos pasó) algo. Me podés decir que hoy los padres no tienen tiempo de calidad activo para compartir con sus hijos. No lo sé. Creo que hay que hacérselo a ese tiempo. Gran parte de la solución a este problema está en la familia. En que los padres entiendan que existe este problema, que es real y que tienen que motivar la actividad física en los niños. Hay trabajos de investigación que muestran que los primeros referentes para una vida activa futura en los nenes, son los padres. El foco tiene que estar ahí. Y en disfrutar de los espacios verdes lo más que se pueda.

-Está clarísimo lo del seno familiar. ¿Y desde lo institucional?
-Yo creo que es tiempo de que el Estado proponga más estímulos de Educación Física, es decir más posibilidades formales. Eso por un lado. Y por el otro, esos estímulos deberían estar mejor supervisados para que el compromiso motor que tiene el pibe (el tiempo en que está en movimiento) sea el adecuado. El tiempo de compromiso motor estudiado en las clases de Educación Física en la escuela, es de apenas entre el 15% y el 45%.

-Más cifras que generan preocupación…
-Algo se debe hacer al respecto porque ya tenemos una generación de pibes distintos. Y si no hacemos algo, dentro de 20 o 30 años vamos a tener una población con problemas de salud que no sabemos si el sistema los va a poder sostener.

-¿Y qué pasa con aquellos que sostienen que los chicos están “obligados” a tener teléfonos inteligentes porque de lo contrario “quedan afuera del sistema”?
-Fallan los adultos. Hay un dicho que me gusta mucho: “Decisiones fáciles, vida difícil. Decisiones difíciles, vida fácil. A veces tenemos que tomar decisiones difíciles para darles a nuestros hijos una vida más fácil en el futuro. El uso de los smartphones se puede limitar con el control parental. Bloquear todas aplicaciones y dejar libre sólo WhatsApp, por ejemplo. Y habilitar otras aplicaciones sólo en determinados momentos. Los primeros que tienen que entenderlo son los nenes. Si les hablás, yo creo que lo entienden y lo saben, porque es un tema que se ha instalado tanto, que ya nadie lo discute. Creo que todos saben qué es lo que hay que hacer. Pero algunos padres no se animan o no están dispuestos a hacerlo y esperan que lo hagan otros.

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