Entretenimiento

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso

Resumen

Se levanta un momento para cerrar la ventana. Afuera pasa una cortadora de pasto. “Estos son los ruidos del campo: la cortadora, los perros”, dice Barbarita Palacios, que vive en Ingeniero Maschwitz. El comentario funciona casi como una postal del […]

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso


Se levanta un momento para cerrar la ventana. Afuera pasa una cortadora de pasto. “Estos son los ruidos del campo: la cortadora, los perros”, dice Barbarita Palacios, que vive en Ingeniero Maschwitz. El comentario funciona casi como una postal del clima en el que fue tomando forma Vivir así, su tercer disco solista: un trabajo construido entre los ensayos, la convivencia musical con su pareja, el violinista Javier Casalla, y una banda que completan Nicolás Rainone en teclados y su hijo Lucero, productor de trap y percusionista.

El álbum reúne once canciones, entre obras propias y versiones de Los Redondos y Color Humano, y será presentado el 10 de abril en La Fábrica. “Es un disco muy especial para nosotros”, explica Palacios, cantora y letrista. Fue grabado y producido por primera vez por la banda. La decisión surgió después de compartir los primeros demos con Gustavo Santaolalla, figura central en la historia del grupo. “Nos dijo: ‘Háganlo ustedes. Miren cómo están los demos. ¿Para qué están buscando un productor?’”, recuerda.

La banda había trabajado con Santaolalla en los discos Sí va (2015) y Criolla (2021), un proceso que dejó una huella fuerte en su manera de pensar la música. “Trabajar con Gustavo siempre te lleva a una obra muy trabajada, casi atemporal”, dice Palacios. “Este disco, en cambio, era más inmediato. Tenía que ver con cosas que están pasando ahora”.

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso

Las canciones tienen ese clima urgente, entre el folklore y el rock —un sonido que Barbarita viene militando desde su banda Semilla—, al que se le sumaron otras ideas musicales. En las sesiones fueron apareciendo capas de sintetizadores, programaciones y texturas electrónicas. “Los sintes empezaron a tener cada vez más protagonismo. Javi y Nico están totalmente fascinados con ese mundo y en la tribu ya venimos bebiendo de ese sonido hace rato”.

La estructura del grupo sigue siendo la de una banda que trabaja colectivamente en las canciones. “Mi proyecto se llama Barbarita Palacios, pero siempre fuimos una banda. Somos prácticamente los mismos desde el primer disco”, dice la artista.

Ese núcleo también se amplía hacia lo familiar. Su hijo, Lucero Carabajal, nieto de Cuti, participa con otros sonidos. “Lucero aportó muchísimo, sobre todo en las bases más trap. Él toca folklore perfecto, pero también produce trap y escucha dubstep desde chico. Ya tiene esa mezcla que yo siempre tuve, pero con otras herramientas”, revela la cantora.

La saga musical continúa en su hijo, así como ella continuó el camino de su madre, Egle Martin. Durante mucho tiempo, esa relación con la tradición estuvo marcada por la necesidad de encontrar un camino propio. Su madre fue una figura cultural muy fuerte, inspiradora de obras de Astor Piazzolla y con una labor importante como difusora de la cultura afro. “Yo me diferencié de mi mamá a través del rock”, explica la artista.

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso

Sin embargo, nunca dejó de trazar un puente con su linaje artístico. En el nuevo álbum rescata una composición musical de Egle Martin con letra de Armando Tejada Gómez, “Alfarero”, que revisita musicalmente, abrazada al pulso dance de la new wave y con la voz de fuego de Luciana Jury. El track es un vínculo entre lo ancestral, la milonga y la pista de baile del siglo XXI. “Todas esas referencias están en mí y simplemente aparecen en la música”, puntualiza Barbarita.

Otras canciones del disco surgieron de diálogos con músicos invitados. “Las colaboraciones para nosotros no tienen que ver con sumar nombres. Tienen que ver con poder conversar con otros artistas y ver qué pasa con la canción, que el tema llegue a otro lugar. Por ejemplo, la versión que teníamos con la banda de ‘Mestizo’, donde invitamos a Ricardo Mollo, ya estaba buena, pero con él la cosa despegó a otro lugar”.

La versión de “Motor psico”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, apareció como una inquietud de Javier Casalla. “Javi vino un día y dijo: ‘¿Probamos con ‘Motor psico’?’”, recuerda Palacios. “Son esas canciones que uno piensa que no se pueden tocar, pero probamos y apareció una versión totalmente electrónica”. Las programaciones y sintetizadores crean una atmósfera narcótica, donde la voz de Palacios queda envuelta en una neblina digital, apenas iluminada por los fraseos del clarinete de Daniel Melingo.

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso

En cambio, “Arriba el amor”, grabada junto a Barbi Recanati, nació como un diario de lucha del presente. “La escribí cuando ganó Milei y después de la primera marcha antifascista”, recuerda Palacios. La canción terminó circulando en distintos espacios militantes y fue elegida para acompañar la comunicación de la última Marcha del Orgullo.

“Fue muy groso para mí poder trabajar con Barbi. Quería escribir una canción que fuera realmente importante para mí y para ella, y que tiene que ver con la lucha, con la calle, con la identidad, con la diversidad, y con esto que nos está atravesando muchísimo a todas, todos y todes”.

Con la canción “Mi amor”, una cueca rústica con el espíritu de Violeta Parra, grabada con sonidos naturales y que luego se desplaza hacia un paisaje electrónico, ironiza sobre la presencia de la inteligencia artificial en la vida artística: “Queríamos que la segunda parte sonara como si estuviera cantando algo que no tiene vida”.

Barbarita Palacios articula tradición y presente sin pedir permiso

En “Baguala desesperada”, tema que cierra el disco, participan León Gieco y Santaolalla. La tradición del folklore se mezcla con esas noticias del futuro que traen dos íconos de la música popular argentina. “Ellos dos son una escuela distinta en mi vida porque cada uno tiene su recorrido fundamental. Es muy fuerte tenerlos en el disco”.

En 2023, la cantante y compositora había realizado un concierto homenaje al álbum De Ushuaia a La Quiaca, del que también participaron ambos artistas. Para este disco compuso una copla nueva y original que atrapa la atmósfera cotidiana. Es una plegaria personal y colectiva. “Quiero desesperadamente cantar/quiero soltar todo el veneno/de este mundo que quiero gritar/y escaparme por un rato nomás”. La baguala asciende en las voces de León Gieco y Gustavo Santaolalla. Es una catarsis contra la tristeza. Es un grito de piedra que se hace escuchar entre el ruido. «

¿Cuándo?

Barbarita Palacios presenta Vivir así el 10 de abril a las 20 en La Fábrica, Fitz Roy 1245 (CABA).

Vivir así – Barbarita Palacios

  1. «Vivir así».
  2. «Besos en mi memoria».
  3. «Alfarero» (con Luciana Jury).
  4. «Mestizo» (con Ricardo Mollo).
  5. «Amigo».
  6. «Arriba el amor» (con Barbi Recanati).
  7. «Mi amor».
  8. «Motor psico» (con Melingo).
  9. «Perfume a vida».
  10. «Todo a los demás».
  11. «Baguala desesperada» (con León Gieco y Gustavo Santaolalla).



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *