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Caleta Olivia sacudida por la muerte de una chica de 19 años y una crisis social que escala

Resumen

Una joven de 19 años murió en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, tras permanecer diez días internada en terapia intensiva. El diagnóstico indicó un cuadro de sepsis sumado a patologías preexistentes y un mal estado de salud general, al […]

Caleta Olivia sacudida por la muerte de una chica de 19 años y una crisis social que escala


Una joven de 19 años murió en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, tras permanecer diez días internada en terapia intensiva. El diagnóstico indicó un cuadro de sepsis sumado a patologías preexistentes y un mal estado de salud general, al punto que se investiga si se trata de un caso de desnutrición extrema. Desde un primer momento las noticias locales apuntaron a que pertenecía a una familia de alta vulnerabilidad y que se había intoxicado tras ingerir algo del basural que solía revisar. En el hospital aseguraron que la muerte no tuvo que ver con eso, mientras desde los comedores y merenderos de la zona afirman que el acceso de familias al basural es cotidiano y que no se trata de un hecho aislado.

La directora asociada del Hospital Zonal de Caleta Olivia, María Mercedes Picasso, dijo a la prensa local que la joven falleció el 16 de febrero pero aclaró que el cuadro clínico respondía a una situación séptica grave, sin relación con el consumo de basura. Según Picasso, la propia familia negó haber ingerido alimentos del basural y aseguró que contaban con asistencia alimentaria desde instituciones sociales y religiosas.

En tanto, tres de los ocho hermanos de la chica también fueron internados, aunque evolucionaron favorablemente. La madre es viuda y no tiene trabajo. “Actualmente permanecen bajo un dispositivo de resguardo articulado con áreas de Desarrollo Social y Minoridad, a la espera de ser trasladados a una vivienda que reúna condiciones adecuadas de habitabilidad”, consignó El Caletense.

Caleta Olivia sacudida por la muerte de una chica de 19 años y una crisis social que escala

“No es la única”

Más allá de la versión del hospital, las organizaciones sociales apuntan a los riesgos del acceso cotidiano al basural y a una crisis social en aumento. En conferencia de prensa, referentes de comedores y merenderos de Caleta Olivia nucleados en el Polo Obrero denunciaron este miércoles que la víctima “no es la única que lleva años buscando comida en el basural”.

Lorena Farfán, una de las referentes sociales, dijo –según consignó La Vanguardia Noticias– que la familia afectada era conocida en el merendero Mariano Ferreira, del barrio 17 de Octubre, donde recibían leche, pan y ropa. También iba al merendero Copita de Leche. Pero no alcanzaba.

En diálogo con Tiempo, Farfán señaló: “Estamos al frente de tres comedores y ocho merenderos en Caleta Olivia. Dos de ellos asistían a la familia. Hoy vas al basural y sigue habiendo familias y niños. No es algo de ahora, viene de años. Lo que sorprende es que una provincia tan rica como Santa Cruz esté pasado por esto”, dijo Lorena a este medio. “Hay tres hermanitos que siguen internados, el hospital pidió a la comunidad colaboración para ellos con shampoo antipiojos, peine fino, ropa, calzado, agua. Hubo otro caso de una familia que cayó internada, pero salió de alta. También está asociada al basural. La familia siente vergüenza y no quisieron que salga a la luz”, exclamó.

Ahora se incrementó la presencia de gente en el basural. YPF hizo su retirada y quedaron muchos desocupados. El que trabajaba en petróleo, el que le hacía changas de albañil, las chicas que trabajaban en casas particulares. Esto se va a acrecentar. Los comedores no dan abasto”, advirtió. “Esta familia asistía a dos merenderos, pero estaba en situación de vulnerabilidad extrema. En un barrio muy humilde. Una referente social decía que en el barrio corre más droga que comida. El caso generó conmoción, pero es la situación que se vive día tras día”, dijo Lorena, y añadió que “hoy salieron a hablar muchas organizaciones por la falta de alimentos, que se recortaron a nivel nacional y a nivel provincial están siguiendo la misma política”. Este jueves, en el marco del paro contra la reforma laboral, se realizará una olla popular al costado de la ruta, a la altura de la petrolera Termap, para denunciar la situación de la familia atravesada por la muerte de una joven.

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“La gota que rebalsó el vaso”

Mariana Ibarra, del comedor Granito de Arena, dijo a este medio que “es una decisión política” que las autoridades no den explicación clara sobre los motivos por los que murió la joven. “Están queriendo apaciguar el enojo social que hay en Caleta, porque esta fue la gota que rebalsó el vaso”, definió.

“Desde los comedores siempre lo denunciamos, se necesitan políticas de acción inmediata. Otra familia del mismo barrio pasó algo similar con una nena de dos años internada por sepsis. El barrio está pegado al basural. La gente va a buscar comida, chatarra. En este caso, la familia iba a buscar comida y lo que podía para sobrevivir”, relató Ibarra. Meses atrás, un hombre murió en ese mismo basural, atropellado por un camión de residuos, mientras recolectaba cartones.

“El descontento social es impresionante. Esto empeoró. En nuestro comedor entregamos en diciembre 150 viandas. Ahora ya son 300. En dos meses se duplicó. Venimos reclamando al gobierno provincial. No ven la crueldad de lo que están haciendo”, cuestionó. Detalló que la gestión municipal entrega pollo y alimentos frescos cada dos semanas, y que provincia suma alimentos secos que envía Nación, pero no alcanzan. “Los vemos pasar por Caleta hacia Río Gallegos, pero acá no llega. Desde septiembre no dan alimentos secos en su totalidad, que alcanzarían para un mes. De septiembre a noviembre mandaron casi la mitad”, afirmó.

Pese a tratarse de una provincia “sumamente rica, con litio, oro, pesca y gran producción de cerezas”, la referente social denunció un empobrecimiento social. “Se están cerrando comercios. Hace meses hubo despidos masivos, se fue YPF y dejó una miseria total. El panorama es devastador”, describió, y contó que el caso de “un empleado petrolero que antes nos traía una donación de algo que le quedaba y ahora esa persona viene a buscar el alimento porque se quedó sin laburo, porque los servicios y los alquileres son impagables”.

Ibarra vive en la región hace 15 años. Abrió un merendero en su casa en 2021, todavía en plena pandemia. Por entonces llegaban unas 30-40 personas a buscar viandas. El año pasado ya era un centenar. Hoy son hasta 300. “Granito de Arena funciona en mi casa y la mayoría de las cosas sale del bolsillo de mi núcleo familiar. Pero son 300 viandas familiares, no hay bolsillo que aguante”.

En los comedores y en los barrios, relata, hay “bronca, impotencia” tras la muerte de la joven de 19 años. “No son números, son criaturas. Para mí es un crimen social. Un crimen de Estado. Y va a seguir pasando. Porque el grado de desnutrición es impresionante y todavía no llegó lo peor: el invierno. Si no se ponen a trabajar, el invierno va a ser cruel”.



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