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cómo una serie queer canadiense se convirtió en el nuevo fenómeno del streaming

Resumen

Por más que Trump intente ningunear a Canadá, el país del norte viene mostrando una evolución cultural y social que explica, en parte, por qué irrita al presidente de Estados Unidos. La serie recientemente estrenada en HBO Max, Más que […]

cómo una serie queer canadiense se convirtió en el nuevo fenómeno del streaming


Por más que Trump intente ningunear a Canadá, el país del norte viene mostrando una evolución cultural y social que explica, en parte, por qué irrita al presidente de Estados Unidos. La serie recientemente estrenada en HBO Max, Más que rivales, funciona como prueba: no solo por su calidad de producción, sino por los temas que la industria audiovisual canadiense se anima a abordar desde una mirada que deja atrás prejuicios conservadores.

Con apenas seis episodios, la ficción ya logró sacudir a los sectores más pacatos. Se convirtió, además, en uno de los fenómenos televisivos más inesperados de los últimos tiempos. Todo ocurrió rápido: Heated Rivalry —su título original— nació como una producción de bajo perfil, rodada en 37 días para una plataforma local. Tres semanas antes de su estreno fue adquirida por HBO Max, cuyos 128 millones de suscriptores globales cambiaron por completo su escala. La masividad llegó de golpe.

La serie está creada, escrita y dirigida por Jacob Tierney, quien también apostó por dos actores prácticamente desconocidos que se volvieron celebridades de la noche a la mañana. Hudson Williams (24) y Connor Storrie (25) interpretan a los jugadores de hockey Shane Hollander e Ilya Rozanov. Antes trabajaban como mozos; hoy transitan alfombras rojas, presentaron una categoría en los Globos de Oro y hasta participaron del relevo de la antorcha olímpica previo a los Juegos de Invierno.

Basada en los libros de la escritora canadiense Rachel Reid, reunidos bajo la saga Game Changers —que a fines de 2025 ingresó por primera vez en la lista de best sellers de The New York Times, siete años después de su publicación original—, la historia combina química entre sus protagonistas, escenas sexuales que se viralizaron en redes y un relato clásico de amor prohibido.

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El sexo, lejos de ser decorativo, es parte central del relato.

Shane e Ilya son dos figuras de una liga de hockey sobre hielo marcada por la rudeza y la homofobia, un deporte que nunca tuvo un jugador abiertamente gay en actividad al máximo nivel. En ese universo hipermasculino, la atracción entre ambos nace entre la rivalidad y la ambición, primero como un vínculo secreto entre novatos y luego como una relación que se extiende durante años, atravesada por negación, deseo y autodescubrimiento. La serie no se limita al romance clandestino: también explora el peso de la familia, el miedo a salir del armario y las tensiones culturales que rodean a los protagonistas.

El sexo es central en esta serie

El sexo, lejos de ser decorativo, es parte central del relato. Las escenas estuvieron coreografiadas y contaron con coordinación de intimidad, aunque los actores tuvieron margen para lo que definieron como “interpretación artística”. Contratados apenas una semana antes del rodaje, casi no tuvieron tiempo de preparación.

Medios como The Hollywood Reporter y The Washington Post señalaron que la audiencia es mayoritariamente femenina, un dato que sorprendió incluso al propio Tierney. En diálogo con Deadline, el creador explicó que buscó mostrar la evolución de la relación “a través del sexo”, como una forma de comprender a los personajes. Pese a algunas críticas por supuesta edulcoración, el público acompañó. La segunda temporada ya está confirmada.

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La segunda temporada de Más que rivales ya está confirmada.

El fenómeno también impactó en la vida privada de sus protagonistas. En una entrevista con GQ, ambos hablaron del vértigo de la fama. “Claro que nos cosifican. No pensábamos que nuestros cuerpos fueran a ser tema de conversación, pero es parte del paquete”, bromeó Storrie. Texano, estudió ruso para su papel y venía de una única experiencia en una gran producción, Guasón 2: Folie à Deux.

Williams, por su parte, dejó su empleo en The Old Spaghetti Factory pocos días antes del rodaje. Practicó artes marciales, esquí y varios deportes antes de dedicarse a la actuación. Durante la filmación ganó cinco kilos de músculo, un detalle problemático en una serie rodada de forma no lineal. Nacido en Kelowna y criado en Kamloops, Columbia Británica —zona donde se filmaron producciones como Jurassic World: Dominion y The Last of Us—, resume la experiencia con sorpresa: “Nunca imaginé que este trabajo sería el inicio de un cambio tan grande en mi vida”.

Más que rivales

Serie de seis episodios creada, escrita y dirigida por Jacob Tierney, basada en las novelas Game Changers de Rachel Reid. Con Hudson Williams y Connor Storrie. Disponible en HBO Max.



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