las actas electorales que nadie reclama
Resumen
El 30 de noviembre los hondureños votaron. Fue un fraude que se puede incluir en el arsenal metodológico de la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional”, que Trump presenta como “Doctrina Donroe”, una mezcla de Donald con Monroe, que, tergiversando los […]
El 30 de noviembre los hondureños votaron. Fue un fraude que se puede incluir en el arsenal metodológico de la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional”, que Trump presenta como “Doctrina Donroe”, una mezcla de Donald con Monroe, que, tergiversando los planteos que en 1823 hacía un presidente estadounidense, pretende someter a tutela imperial toda Latinoamérica y el Caribe.
Esa doctrina dejó expuesta parte de su panoplia instrumental en Venezuela y el Mar Caribe. Asesinato de más de 100 pescadores a los que se acusó sin pruebas (ni antes ni después de su matanza) de narcotraficantes. Lanchas de pequeño porte, sin armas, que fueron bombardeadas, los sobrevivientes al primer ataque fueron rematados en actos fuera de cualquier parámetro aplicable a conflagraciones, es decir, crímenes de guerra.
También se ha visto cómo roban petroleros, secuestran presidentes, matan decenas de civiles, bombardean ciudades del continente. Aunque hay mucha gente desinformada, en general, esto es conocido. Pienso ahora que, más que desinformada, hay gente pervertida, degenerados desinhibidos que exponen su miserabilidad, su goce tanático sin freno, y que festejan esos actos, pero eso es tema de otro análisis.

Menos conocido es lo acontecido en Honduras. Allí también hubo expresión del nuevo instrumental. Una presión inédita de Trump en persona. Así como en Argentina amenazó con que no daría asistencia financiera y haría explotar el “plan” del gobierno, en Honduras, Trump operó con tenazas que apretaron por varios lados. Llamó a votar por Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional, y advirtió que si no ganaba, se terminaría la “ayuda”.
Los centros de trolls y manejo de microsegmentación de la ultraderecha internacional hicieron operativa la amenaza: consiguieron las bases datos de los bancos (los bancos se las facilitaron) y mandaron mensajes de WhatsApp avisando que si no ganaba Asfura se prohibirían las remesas de dinero desde Estados Unidos. Un tercio de los ingresos de divisas a Honduras es por remesas de familiares, la mayor parte proveniente de Norteamérica, las familias involucradas constituyen un número decisivo en cualquier elección. Hay que señalar algunas cosas que son de interés:
- Involucrado en las maniobras de fake news, trolleo, doxeo, amenazas y extorsión en redes sociales, estuvo Fernando Cerimedo, conocido apoyo de Milei, Bolsonaro y otros partidos y referentes de la ultraderecha. Es conveniente tomar nota de la Internacional fascista y delictiva que asola el continente.
- El fraude fue consumado por miembros del Consejo Nacional Electoral, un organismo autónomo respecto del gobierno que, todo indica, fue cooptado por los intereses estadounidenses. El CNE se negó a terminar de contar las actas electorales.
- Nasry Asfura es heredero político de Juan Orlando Hernández, ex presidente hondureño condenado en EEUU por narcotraficante. Con una condena a 45 años de prisión, Trump anunció que lo indultaría, cosa que hizo inmediatamente culminado el sufragio. La simulación de que Trump “lucha contra el narcotráfico” es insostenible.
En esta entrevista con Jorge Gestoso, Ricardo Salgado, ministro de Planificación Estratégica, explica los pormenores de una práctica que, todo indica, veremos frecuentemente: manipulación de las elecciones por parte de Estados Unidos.
Este 8 de enero el Parlamento hondureño decidió culminar el conteo al que se negó el Consejo Nacional Electoral, para lo cual debe realizar un nuevo escrutinio. Entre los intentos de impedirlo, al no contar con los votos para hacerlo, la diputada del Partido Nacional Gladys Aurora López alegó ser alcanzada por una explosión. Las puestas en escena son “una fija” de las ultraderechas. Por supuesto, no le pasó nada y no pudo impedir la decisión legislativa que ya fue ratificada por la presidenta Xiomara Castro.
Todos recordamos cómo machacaron los gobiernos de derecha, organismos multilaterales y varios gobiernos de izquierdas exigiendo que Maduro muestre las actas de las elecciones de su reelección del 28 de julio de 2024, cosa muy difícil de hacer dado el ataque cibernético desde usinas vinculadas con la CIA.
Venezuela pudo reconstruir integralmente los resultados con la asistencia de todos los organismos legítimos. Esos resultados fueron reconocidos por todos los participantes menos Edmundo González y Corina Machado, quienes con unas planillas de Excel en la mano, sin ningún tipo de validación, y con demostraciones de falsedad de las mismas, igualmente les alcanzó para ser reconocidos por países enemigos del gobierno bolivariano.
Por supuesto, no causa ninguna sorpresa que aquellos que gritaban “muestren las actas” mantengan silencio ante el escandaloso fraude hondureño-estadounidense. Incluyendo la secretaría general de la OEA, que de inmediato, junto a Estados Unidos y sus incondicionales salió a advertir para que no se cuenten los votos.
Ya vemos, como dijimos, la doctrina Donroe en faceta “hagamos de cuenta que hay elecciones”. Y esto seguirá hasta que los pueblos de la Nuestra América juntemos fuerza y decisión para sacarnos la pata yanqui de encima.

Foto: Rafael Ochoa / Xinhua
